Despierto entre tantas nubes de colores.
Pasan las horas, los días y no puedo quitármelo de la cabeza. Como el perfume que siempre se queda en la camisa. Como el verde de los pinares. Como un clavo en una pared abandonada. Como la Luna rodeada de estrellas. No conozco días verdes. Solo rojos, grises y azules. Dormiría cada noche tranquilo solo por otro beso suyo. Tiempo. Tiempo, distancia, lugares, pasado... Repetir, nada. Quiero envolverme en sábanas nuevas, limpias, sin que importe el color. Solo para que después sigan oliendo a ti. Bailes sin música de fondo, con el único compás de nuestros latidos. En una habitación enorme, perdido en tus ojos y tú en los míos. Sentir nuestra propia melodía nocturna. Tu voz como protagonista, mis oídos espectando atentamente, y mis ojos pasan a contemplar tus labios. Nuestros corazones redoblean el presagio de un segundo vital, un momento que solo la magia podría explicar. Ríos de luna por los que navegar a tu lado. Volar hasta lo alto del Empire State un 14 de febrero o hasta un 11 de agosto en tu playa. Sobrevivir con tus besos día tras día, perdiendo la noción del tiempo. Si, mi vida. Todo eso sería inolvidable. No importa lo que diga el resto, mientras en tu risueña cara se dibuje una sonrisa tan solo con verme. Noches de bohemia. En las que el único problema es la despedida hasta el día siguiente. O ver París a tus pies desde la Torre Eiffel. Quizá esa canción exista y la esté escuchando ahora mismo. Intentar atravesar un arcoiris. Atardeceres que no logras explicar ni comprender.
Tal vez haya algo así. Tal vez paseas por la orilla del Sena, o por Central Park mientras un músico toca Strangers in the night. No se quién será, ni cuando llegará. Pero si lee esto, quiero que sepa, que esto es el principio. Que un te quiero puedes decirlo riendo, llorando, despierto o soñando. Y posiblemente, de mi lo escuchará de todas formas. Corriendo descalzos por la arena de la playa o cantando a gritos por la calle. No todo es rosa, ni corazones, ni estrellas... Es todo tan genialmente imprevisible que merece la pena no olvidar para poder volver a recordar. Unforgivable or Unforgettable.



