Adiós.
Decir adiós es suspirar. De alegría, de pasión, de dolor, de belleza, de pena, de seguir, de rendirse, de morir. Cuentan que en estos meses he tenido que despedirme de tantas cosas... Adiós al verano, adiós al amor, adiós a mis 19, adiós a mi vida normal, y ahora, adiós a mi casa de practicamente toda mi vida. Donde he pasado momentos muy duros, pero también los más bonitos de mi vida. El salón donde mis padres leían mis desastrosas notas del colegio. Pero también donde disfrutaban escuchándome tocar el piano. La cocina donde me he desahogado tantas veces con mi Santa Madre, contándole todo. Milagros y pecados. Mi habitación. Creo que no hay suficientes palabras para describir los sentimientos descubiertos aquí. Amor. Mi primera vez. Tantos recuerdos bonitos.. no, preciosos... Que hacen mover montañas. Dolor. Cada fracaso lo ha pagado mi mesa de estudio, donde he vertido más lágrimas que en ningún otro lugar del mundo. Peleas con Nacho, con mi Madre, por teléfono con la gente... Ver el sexo con 13 años y no sentir nada, ligar con chicas teniendo 14 años y dejándolas en el olvido, quedándo con amigos a los 15, creando grupos a los 16, escribiendo cartas y fotologs a los 17, retomar la guitarra a los 18, observar a mi niña con 19, y analizando todo a los 20.

Pero casi siempre, después de un adios, viene un hola.
A los mismos del otro día, más a Carmen, en doble sentido, por haberla olvidado en la actualización anterior. =D

Loading comments
Please wait


