Dreamers
Adoro soñar. Contigo, conmigo, con todo y con todos. Sin un buen sueño, te pierdes una gran conversación. Una gran conclusión.
Soñar dormido: dejas tu alma y tu mente desprotegidas. Sacas tus deseos más profundos durante un rato a pasear junto a la Luna y a las estrellas. No sientes nada, pero lo sientes todo a la vez. No sufres conscientemente, pero sí inconscientemente. Vives físicamente, pero sin saberlo. Mola que chola. Te jodes como Herodes.
Soñar despierto: Mi favorito. Te aburres en clase, y miras las nubes por la ventana. O la rubia del fondo, o al libro. Y empiezas a crearte tú solo un sueño del cual eres auténtico protagonista. Imaginas que esa noche te vistes de smoking e invitas a cenar a esa rubia impresionante a cenar, ella vestida de largo, traje rojo. En tu BMW Z4 cabrio azul, y la llevas al Casino. Donde os divertís a más no poder. Pero eso no te llena, y descubres que ella tampoco. No es una rubia tonta ni superficial. Es algo más, y la llevas al rincón donde juras amor. Es un momento crucial. Una hora prohibida en tu extraño afan de vivir acompañado de una chica 10.
Suena la camapana. Acaba Hacienda Pública y la rubia se va riéndose con sus amigas.
Se que pasaría así, si fuera a Hacienda alguna vez ;)
La vida es sueño, y los sueños, sueños son.

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