Llueve....
Llueve, abro las ventanas de par en par. Es de noche y llueve, intento llenarme de valor, mientras suena una música oscura, siniestra, tentadora. El frío entra por la ventana, con las gotas de lluvia, y las luces de la calle. Mis sentidos están abiertos. Todos. Mi vista no se separa de tu foto. Mi olfato huele la húmeda lluvia, mis dedos tocan el teclado, mojados por las gotas que resbalan de la ventana. Mis oídos escuchan los acordes del peligro. Y mi gusto espera, impaciente, a ser complacido por el sabor de tus labios. Peligroso... Ya lo creo.

Peligro es correr en la nieve, nadar contracorriente, dejarte llevar por tus pasiones. Eso es peligro. Peligro es beber champagne, bien acompañado. Es entrar en un acojedor salón, mientras fuera está nevando. Peligro es encender la hoguera y preparar un baño caliente. Encender velas, abrir una botella de vino y mezclar mojitos. Peligro es entrar en calor, desnudarnos, y acabar disfrutando ese arte que tan preciado es para mi.
Emociones, locuras, pasiones. Arte, eres puro arte. Artísticamente perfecto. Artísticamente prohibido. Y en noches como esta desearía vivir peligrosamente. Hasta mi propia vida daría por verte un día peligrosamente en mi almohada.
Tan solo un día...
¿Y de mí qué sería si no hubiese peligro ni emociones en mi vida?

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